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24 de enero de 2026 – Ola de calor devastadora: ¡temperaturas disparadas hasta 41 °C bajo cielos abrasadores y tormentas gestándose en el sur!

24 de enero de 2026 – Ola de calor devastadora: ¡temperaturas disparadas hasta 41 °C bajo cielos abrasadores y tormentas gestándose en el sur!

Un colosal monstruo de alta presión se extiende sobre el corazón del país, liberando una oleada de aire abrasador que cocina el interior hasta extremos sofocantes, mientras un siniestro frente frío se desliza desde el sur, empapando la Patagonia con lluvias persistentes. Se configura así una dramática saga de norte ardiente contra sur tormentoso, sin tregua desde el cielo.

Amanecer en llamas

El amanecer irrumpe con un fresco matinal que cede rápidamente ante el implacable asedio del sol; las temperaturas se disparan en el noroeste, en ciudades como San Miguel de Tucumán y Córdoba. Cielos despejados cubren gran parte del territorio, pero desde el sur los susurros de un frente frío activan chaparrones aislados. Las anomalías cálidas arden sobre el centro, anunciando valores por encima de lo normal en el norte, mientras sombras más frescas se instalan sobre la Patagonia.

Anomalía de temperatura en el centro de Argentina – 24 de enero de 2026

Profundidad de nieve en el sur de los Andes – 24 de enero de 2026

Infierno vespertino

Hacia el mediodía, el calor desata toda su furia: Rosario hierve con 40 °C, Córdoba se abrasa con 36 °C en un ambiente reseco y brisas fantasmales. Tormentas aisladas se disparan sobre las estribaciones andinas, pero el interior se cocina bajo un azul implacable. Más al sur, Ushuaia se enfría con 12 °C y lloviznas débiles, mientras en Buenos Aires los vientos costeros alcanzan ráfagas de 43 km/h por el avance del frente frío.

Pico de calor en el centro de Argentina – 24 de enero de 2026

Acumulación de precipitación en Mendoza – 24 de enero de 2026

Giro tormentoso en el sur

Con el avance del crepúsculo, el frente frío arremete hacia el norte, empapando la Patagonia con lluvias persistentes y levantando ráfagas de hasta 45 km/h a lo largo de los Andes. Las regiones del norte y centro se aferran a su trono de fuego, aunque el atardecer atenúa levemente el ardor. Las tormentas costeras se moderan, pero el contraste persiste, sin nieve en cotas bajas.

Cómo mantenerse a salvo

En el horno del norte, hidrátate como si fuera tu salvavidas y busca refugio en la sombra durante los picos de calor del mediodía para esquivar la mordida más feroz de la ola. Ropa ligera y holgada, junto con sombreros, ayudan a repeler el castigo del sol. En el sur, los vientos y los chaparrones exigen asegurar objetos sueltos y caminar con cautela sobre superficies resbaladizas; evita exponerte a descargas eléctricas durante las tormentas y deja que la calma vespertina alivie el desgaste del día.

Cierre

El 24 de enero de 2026 ruge con una ola de calor abrasadora bajo el puño de hierro de la alta presión, en marcado contraste con el frío tormentoso del frente en el sur. Sin cambios sísmicos a la vista, todo apunta a que esta saga sofocante continuará, profundizando aún más los contrastes en el corto plazo.